Cierre de temporada... accidentado

Club Ciclista Siglo XXI

Ayer iba a ser un buen día: por la mañana una ruta en bicicleta hasta Teverga para despedir la temporada. Como todos los años, bromeamos con que vamos a ir suave, que es el último día, que estamos fuera de forma… y luego alguno enciende la mecha y guerra, como siempre. Tras la ducha, comida en el restaurante con las familias y amigos donde ya lo teníamos todo preparado. 

Claro que no contábamos con que, a la media hora de salir, alguien con mucha prisa, detrás de nosotros, iniciaría una maniobra de adelantamiento bastante arriesgada, y ante la presencia de otro coche que venía de frente, no dudaría en abalanzarse sobre los ciclistas que pretendía adelantar, dejando a varios de ellos tendidos sobre el asfalto. Si al menos hubiera parado se habría enterado de que, además de jodernos el día, uno de nuestros compañeros acabó en el hospital con la clavícula rota y la moral por los suelos, otro con la muñeca maltrecha y alguno más con contusiones, además de los daños materiales causados a las bicis, que ya sabemos que eso importa menos, pero importa. El caso es que no paró. Insolidariamente pisó el acelerador y desapareció como alma que lleva el diablo.

Al menos espero que no tenga la conciencia tranquila y que esté un poco intranquilo pensando que en cualquier momento un agente de policía le pregunte por qué tenía tanta prisa el domingo por la mañana.

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